army strong.

La pantorrilla me duele un chingo. Esto puede ser porque he embarcado en un nuevo regimiento de terapia física que espero que me ayude a curarme de la pinche tendonitis de una vez. Tendonitis del talón aquiles. Ustedes ya no quieren oír hablar de esto. Han sido muy indulgentes conmigo, y por eso se los agradezco.

No sé por qué, pero esta vez se siente diferente. Por primera vez en mucho tiempo tengo fe en que voy a mejorar. He leido el estudio. Todos los pacientes se curaron y pudieron volver a sus actividades anteriores. Lo único que tienes que hacer es hacerle un chingo de ejericios a tu pantorrilla. Es así de simple, menos, por supuesto, que no es así de simple. Tienes que hacerle un chingo ejercicio. Te tiene que doler. Los ejercicios tienen que hacerte incomodo y no puedes querer hacerlos. Si así es, tienes chance.

He aprendido una cosa con esta pinche tendonitis, y es esto: No existe una solución fácil. No te la puedes quitar con unos simples estiramientos. No te la puedes quitar con ignorarla. No te la puedes quitar con bajar de peso unos cinco kilos. La única manera en la que te la puedes quitar es trabajar y trabajar y trabajar en la pantorilla, haciendo que tu pantorilla parezca una cosa del Increíble Hulk. Así se cura, y así le voy a hacer.

Normalmente al emprender un regimiento así diría, “Bueno, si no me funciona, volveré a pensar en una estrategia nueva.” Pero esta vez no queda lugar para fallar. Yo sí me voy a curar. Yo sí me voy a quitar la pinche tendonitis una vez para siempre. Y yo sí voy a poder volver a mis actividades anteriores, la patineta y el fútbol y el wakeboarding y el correr libre, libre como el viento, libre como el niño feliz que era antes. Y así va a ser.

This entry was written by admin, posted on June 5, 2009 at 3:19 pm, filed under Writingz and tagged , , . Leave a comment or view the discussion at the permalink.